La democracia, la masificación del Estado, la reducción de los partidos políticos y el rol de los sindicatos

Hace 31 años, el Dr. Raúl Ricardo Alfonsin nos demostró que la idea de democracia va más allá del hecho de votar candidatos cada cuatro años, pero lamentablemente y gracias a los sucesos que su gobierno tuvo que afrontar, creo que muy poca gente logró entender realmente el concepto y transmitirlo a las generaciones que los sucedieron.

 

La historia realmente logra explicar muchas de las situaciones del presente. A veces se vuelve muy difícil entender ciertas medidas actuales cuando no se conoce el trasfondo histórico de la cuestión.

Por ejemplo, sabemos que durante la época en la que gobernó el Dr. Carlos Saul Menem, el Estado se achicó y los entes privados lograron captar una gran cantidad de empresas que antes eran estatales. Aunque nos quieran hacer creer que hoy por hoy, la situación es distinta, la realidad es que las principales proveedoras del país siguen siendo privadas y lo que si hubo fue un gran crecimiento de la estructura estatal, muchas veces, innecesariamente.

Levantando una falsa bandera de inclusión social, se logró un monstruo estatal que, en vez de ser más eficiente y brindar más servicios públicos, en realidad, terminó siendo más deficiente y deficitario.

Yo soy partidario de que DEBE haber una balanza entre lo público y lo privado, ni muy muy, ni tan tan, pero me parece completamente aberrante que no les haya alcanzado con captar los espacios de la estructura estatal que ya existían, sino que también se decidieran a crear nuevos espacios innecesarios, echar a los "enemigos" de las empresas estatales privatizadas y dejar a los "amigos" de otras empresas estatales privatizadas (Y yendo más a fondo en el asunto, en general, las que realmente dan ganancia y podrían balancear las cuentas públicas), sin contar también el favoritismo a cierto grupo partidario a la hora de repartir los cargos políticos y de las empresas privadas amigas, dejando completamente de lado la idea de idoneidad.

 

Ahora, me pregunto, ¿Por qué nadie hizo nada para que esto no suceda? y aparece en mi cabeza otro problema grave, la reducción de los partidos políticos opositores. En parte por culpa de los mismos partidos (En especial, del radicalismo, que en 2001 decidió prácticamente desaparecer por algunos años de la política en vez de buscar una nueva conducción de forma rápida lo suficientemente fuerte como para enfrentarse al oficialismo como si logró realizar el peronismo) y por otro lado, por la política del oficialismo de buscar enemigos únicos, revivir el pasado creando fantasmas en el inconsciente colectivo y aumentar la popularidad de ciertos cuadros políticos dejando de lado el partido, esto lo hizo crecer a instancia de un relato de esos cuadros y no una idea general de políticas de crecimiento sustentable y desarrollista, lamentablemente, una gran cantidad de personas creyeron y decidieron adherir a una mentira bonita antes que tolerar una dura y triste realidad, donde realmente no se pudo capitalizar en 10 años oportunidades extremadamente claras de crecimiento para nosotros, nuestra posteridad y todos aquellos que quisieran habitar el suelo argentino.

 

Por otro lado, como la realidad es compleja, también entran en juego los sindicatos, que parecieran haber adquirido mucha fuerza durante los primeros cuatro años de este gobierno y lo fueron perdiendo durante los siguientes ocho. Es lógico que a un gobierno que buscaba lograr un esquema populista, los sindicatos fueran sus aliados ya que defendían a los trabajadores. El problema no previsto fue el crecimiento de los sindicatos a medida que iba creciendo el Estado, siendo este mucho más burocrático que las empresas privadas, era factible el hecho de que los sindicatos se volvieran en contra de su empleador que, como era de esperarse, sería el estado o sus empresarios aliados.

 

Como dije antes, la realidad es compleja, solamente analicé alguno de los factores sociales que se fueron viendo en los últimos años, sin considerar los aspectos económicos que volverían esto muchísimo más extenso.

 

El rol de los partidos políticos opositores hoy, después de mucho tiempo, es claro, agrandarse para lograr ser una alternativa viable capaz de dirimir distintos lugares en la política, denunciar las políticas populistas o falsamente progresistas del gobierno y proponer a la población una nueva forma de hacer política y de modificar la realidad, sin enemigos ni aliados, todos juntos. Mientras esto no suceda, lamentablemente, va a ser imposible modificar la realidad.

 

 

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