La excusa perfecta

¿Cuánto tiempo esperamos para encontrar la excusa perfecta? ¿Cuál es? ¿Para qué nos sirve? ¿Cuánto justificamos nuestras propias decisiones en base al hecho de que no tenemos lo que consideramos que deberíamos tener?

 

Hace algunos años, conocí a una persona que justificaba su forma de vivir en base a esto, como no tenía lo que sentía que quería y merecía, hacia cualquier cosa con su vida… Salía todos los fines de semana, tomaba todo lo que podía, fumaba y tenía todos los vicios que una persona podría tener.

Sabía que esa forma de vivir no era la correcta, sin embargo, lo justificaba en base a ciertas condiciones de su vida que, según él, añoraba y le faltaban.

 

Yo creo que en lo más profundo de su ser sabía que los cambios en realidad se realizan de adentro para afuera, no se puede esperar que algo te cambie, vos cambias por tu cuenta, pero sentía que le faltaba voluntad de hacerlo, en definitiva, en su forma de vivir tan extrema, no la pasaba mal, de hecho, era relativamente feliz, una felicidad falsa atada con hilos donde sus problemas pasaban a ser poco relevantes, pero una felicidad en fin. Necesitaba un incentivo externo para querer y poder cambiar, una excusa, la excusa perfecta.

 

Los años pasaron y la excusa perfecta, simplemente, no aparecía ¿Cuál es el problema? ¿Qué estoy haciendo mal? – Me preguntaba constantemente, y yo, simplemente, no sabía que responderle. Lo veía como atrapado en un bucle infinito donde su excusa no iba a aparecer hasta que en definitiva, no la necesitara más, con lo cual, parar con ese ciclo solamente dependía de él.

Es muy difícil ser objetivo en un caso como este, de alguna forma u otra, lo entendía, no siempre uno puede salir de las cosas en las que se metió por sí solo, de vez en cuando, necesita una mano, un motivo, una razón o algo que lo incentive a cambiar. Creo que todos tenemos esta clase de paradojas cada tanto, consciente o inconscientemente, muchas veces, necesitamos un estimulo para actuar, si ese estimulo no aparece, ni vale la pena gastarse, total ¿Para qué? ¿Para quién? si en definitiva a la única persona que perjudicamos es a nosotros mismos, si podemos ser mejores ¿A quién le importa? ¿Por qué o por quién querría ser mejor si así estoy bien?.

 

Hace ya un tiempo, perdí el rastro de este tipo y la verdad que desconozco que pasó con su vida, pero estoy seguro que hay tres posibilidades simples.

Por un lado podría escribir sobre un final triste, donde nunca encontró su excusa, nunca logró que alguien lo empujara a hacer lo correcto y simplemente murió joven habiendo vivido mucho más que el común denominador de las personas a su edad, habiendo visitado toda clase de fiestas, boliches, bares. Habiendo vivido al límite hasta que su cuerpo o su mente dijeron basta (O también pudo, después de una situación difícil, darse cuenta que tenía que cambiar si quería seguir vivo, aunque creo que es poco probable).

Por otro, podría decir que se dio cuenta que su excusa perfecta era simplemente eso, una excusa, y decidió cambiar su vida en base a su propia voluntad, creo que este sería el final ideal, pero lamentablemente, muy poco probable. Por mucha percepción que se tenga sobre este tema, la motivación y el incentivo, juegan un factor clave, se vuelve muy difícil modificar un estilo de vida entero sin alguna mano que ayude a lograrlo (Para los entendidos, como se modifica la vida de Barney en el final de How I met your mother es un claro ejemplo de esto, hay un factor determinante)

Por último, y este sería "el final feliz", podríamos decir que Dios se apiado del alma de esta persona, que en definitiva, nunca fue mal tipo, simplemente, no supo manejar situaciones que lo llevaron para el "lado del mal" y antes de que fuera demasiado tarde, le terminó mandando su excusa perfecta, esa excusa que lo dejaría dejar de ser quien era para pasar a ser alguien mejor. Vale aclarar que no creo que sea excluyente una cosa con la otra, quiero decir, capaz la excusa esta y sin embargo, estás tan acostumbrado a cierta forma de vivir que simplemente, no podés modificarla, pero estoy seguro que es muchísimo más probable que este hombre lo haya logrado habiendo encontrado esa excusa que sin haberla encontrado.

 

En fin, en cualquiera de los tres casos, el punto es que todos somos distintos, todos tenemos distintas "excusas perfectas", algunos las necesitan más, otros menos y otros, los menos, tienen la fuerza de voluntad y el amor propio suficiente, para simplemente, obviarlas y eso es a lo que todos deberíamos apuntar.

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