La política Marginal y la política Popular

Hay distintos tipos de política, así como también hay distintos tipos de personas que la hacen.

Algunos entienden que los ideales muchas veces no bastan y que la política tiene que abarcar a la máxima cantidad de personas posibles, otros que con los ideales solamente alcanza, sin importar cuantas personas los compartan o el bien (o mal) que le hagan a la sociedad.

Hay que ser claros, yo entiendo a la política desde la primer perspectiva, no desde la segunda. Entiendo que los ideales son importantes, pero que con mis ideales no basta, hay que escuchar, entender, y tratar de consensuar con la mayor cantidad de personas que sea posible.

En general, los movimientos populares, que son aquellos donde las personas comparten más cantidad de ideales (O, mejor dicho, donde ciertos ideales son lo más abarcativos posibles para que las personas los compartan) se reflejan a un nivel Nacional o Distrital. Sin embargo, hoy, existe un desbalance en este sentido en la Ciudad de Buenos Aires por ejemplo, donde dudo que mucha gente comparta realmente los ideales del partido dominante, sin embargo, lo ven como un mal menor comparado con los ideales que maneja el gobierno Federal.

Hay algo que comparten igualmente todas las fuerzas con posibilidades de ganar ciertos espacios políticos, y es la representatividad que tienen a un nivel más alto. Sin ir muy lejos, es lógico que el sentimiento de la sociedad a un nivel distrital se replique en las urnas de las dependencias que estan dentro de ese distrito. Cuando eso no pasa, es porque existe un desbalance que de alguna manera u otra, hay que balancear.

¿Por qué el PRO buscaría representatividad en la Universidad de Buenos Aires? Claramente no es por la necesidad de dinero para hacer política, sino para lograr mostrarse más abarcativo y popular que sólo el Gobierno distrital que les pertenece. Esto pasa con muchas otras fuerzas, como el Kirchnerismo que busca lo mismo pero con una caja federal.

En la UBA, se ve un desbalance, la representatividad que poseen tanto las autoridades de la misma y los gobiernos nacionales y distritales, son distintas a las autoridades que representan hoy a la Federación de Estudiantes (FUBA). Y esto ocurre por un simple motivo: Los movimientos marginales que representan al conglomerado de estudiantes, cooptan los recursos de esa entidad para realizar política logrando así, en ciertos espacios pequeños, una representatividad exultante comparada con los espacios políticos que realmente disputan a niveles más altos.

Es como un “microclima” que se genera. Es casi estúpido pensar que gente que vota al PRO a nivel distrital, votaría los ideales del partido obrero a nivel universitario, sin embargo, esto PASA, ¿y por qué pasa? Porque el PO a nivel universitario hace campañas publicitarias gigantes para no perder lo que luego le sirve para desarrollar una política poco representativa a nivel distrital y federal.

No quiero que se mal interprete este texto, soy muy respetuoso de la política, en cualquiera de sus formas, pero entiendo que cada una debe estar en su lugar y que si un movimiento no tiene representatividad a nivel distrital y, sin embargo, si lo tiene a nivel universitario, algo mal se esta haciendo para que eso ocurra, algún desbalance hay por algún motivo y no existe representatividad válida acorde a los ideales del conglomerado de personas que se encuentran en determinado estrato de la sociedad.

Si se quiere crear un verdadero balance democrático-político en un espacio, se debe buscar la forma de generar este balance. ¿Qué es peor? ¿Una fuerza sin representatividad real que coopta una caja solamente para mantener un estandarte poco compartido o, una fuerza que realmente tiene posibilidades a niveles distritales y nacionales que levantan un estandarte compartido por la mayor parte de la población y tiene alguna posibilidad de llegar, tarde o temprano, a la dirreción real nacional? Lo primero es peor, y por consiguiente, es un desbalance que, más temprano que tarde, se va a buscar equilibrar.

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