¿Donde puede fallar MM?

Para escribir esta “opinión fundamentada” si se quiere me voy a basar en dos premisas:
La primera de ellas, “La Argentina no es un país cualquiera” y la segunda, y creo que aún más importante que la anterior, “La población de la Argentina, no es una población cualquiera”

Ahora, ¿Por qué digo que la Argentina no es un país cualquiera?
La Argentina es un país que tiene absolutamente TODO, pero cuando digo TODO, es TODO, para salir adelante y ser un país industrializado, desde exportaciones de todo tipo de cultivos, espacios enormes para la cría de ganado, un clima relativamente aceptable en gran parte del territorio, hasta una población estable de un número aceptable de personas para pensar una eventual industrialización… Lo cual nos lleva a la simple pregunta de ¿Por qué no lo somos? y esa pregunta, lamentablemente, se responde con la segunda premisa, la población Argentina, no es una población cualquiera.

La población Argentina es una población muy fragmentada, tanto en ideología como en origen, muchos descendemos de personas que bajaron de barcos de distintos territorios escapando de distintas situaciones y con distintas expectativas, así como también existen unos pocos, probablemente los más sabios y de los cuales la política se suele olvidar más frecuentemente de lo que debería que son los descendientes de los habitantes originarios de estas tierras.
Como si esto fuera poco (que definitivamente no lo es), en la historia reciente de nuestro país existe una dictadura militar que dividió a los Argentinos entre los que prefirieron aceptarla y convivir con ella y los que decidieron enfrentarla y no convalidarla y que si bien, hay un consenso entre la mayor parte de la población de que es algo que debemos dejar en el pasado en pos del futuro, dudo que sea fácil para una madre darle la mano a la persona que hizo desaparecer a su hijo.

Estas diferencias nos llevan a tener distintas perspectivas de como debe llevarse adelante el gobierno de un país. Y si bien, a nivel mundial, se ve que los países más desarrollados suelen tener un gobierno estatal más bien pequeño y eficiente, democráticos, desarrollistas, aceptantes de un mercado administrado y la globalización y más bien descentralizados (En los países federales), la realidad es que en nuestro país los gobiernos más recordados son aquellos que hicieron algunas de (o todas) estas cosas de manera distinta.

Empezando por el primer gobierno del General Perón, que otorgó “beneficios sociales” (Lo que hoy llamaríamos populismo) a los más necesitados, con una forma muy particular de ver la democracia y la república verticalista, centralizando el gobierno y distinguiéndose por un estilo casi fascista (Sin llegar a los extremos del fascismo Europeo) y manteniendo un estado gigante. Pasando por el Gobierno de Raúl Alfonsin que socialmente encaró una política de derechos humanos fascinante pero que al mismo tiempo creo un estado demasiado grande hasta el punto de que se le hizo un golpe de mercado para destituirlo del poder. Siguiendo con el gobierno de Néstor Kirchner que dio una lucha contra ese mismo mercado y empezó a agrandar el estado y finalizando por el Gobierno de Cristina Fernandez de Kirchner que lleva todas estas posturas a su máxima expresión, agigantando de una manera monumental el Estado y las instituciones públicas, centralizando casi todos los recursos y utilizándolos de manera extorsiva para con las provincias, llevando acabo políticas populistas de manera feroz camuflandolas de políticas sociales que en vez de servir como sistema de progreso y contención social se utilizaron como políticas de estado perdurables en el tiempo aunque fueran insostenibles, estancando la generación de empleo privado durante cuatro años, manteniendo una política económica nefasta que nos lleva al día de la fecha a no tener reservas en el Banco Central, dejando los principios democráticos casi completamente de lado y librando una batalla ideológica justamente reviviendo esos fantasmas que ya a esta altura deberíamos haber dejado en el pasado en pos del futuro, digamos, un gobierno ¿casi? completamente contrario a lo resumido anteriormente de las políticas de estado que suelen verse en los países que son considerados desarrollados.

Ahora, lo tragicómico es que como esta población tan extraña que conforma esta “nación” nunca siente que da en el clavo, tras cada uno de estos procesos pidió (o en ciertos casos no se opuso) un cambio.

TODOS los cambios de gobierno sucesivos a estos procesos tuvieron tres cosas en común, una de ellas fue la reducción del estado, la reducción de las libertades democráticas o el avasallamiento de la república y la liberación del mercado pero también, TODOS estos cambios hasta el día de la fecha incrementaron la centralización del Estado, la financiación externa y NINGUNO de ellos fue desarrollista (Ya sea por presiones exteriores o con la excusa de que debía solucionar conmociones interiores)

Población difícil si las hay es la población Argentina, estas idas y vueltas, HOY nos llevan al inicio de un nuevo gobierno, un gobierno con ciertas peculiaridades que le impedirían repetir algunos de los errores de los gobiernos anteriores, pero lamentablemente, no todos ellos.

Por empezar, la república esta garantizada, no hay mayorías parlamentarías, el peronismo como oposición se desmorona y se quiebra, con lo cual, prácticamente estamos en un esquema de consensos casi obligatorio entre los distintos representantes de los distintos sectores que conforman nuestra nación. Por otro lado, el mercado también pareciera estar en rumbo a estabilizarse, lamentablemente, sin pensar demasiado en la sociedad y pudiendo esto llevar a una conmoción interna capaz de tirar por la borda una oportunidad de mejorar. La reducción del Estado también pareciera estar en camino, pero uno de los desafíos más grandes que tiene este gobierno es que esa reducción del Estado venga acompañada de la creación de empleo privado, sino lo más probable es que otra vez nos enfrentemos a un clima minimamente áspero y por consiguiente, caigamos nuevamente en todos estos vicios que tenemos como sociedad. El presidente electo aparenta tener más bien un perfil desarrollista, pero en decrimento de un perfil de sensibilidad social que también debería poseer para esta delicada etapa y, por último, la descentralización del Estado y de las unidades económicas también pareciera que va a ser una cuota pendiente que se dejará para otro momento (¿Cuando haya reservas? Quizás…)

Entonces, yendo de una vez por todas al título de esta publicación, ¿Donde puede fallar MM? Bueno, digamos que todo lo que pareciera estar consiguiéndose pende de un hilo, es muy fácil caer en la tentación del libre mercado, el financiamiento externo y dejar de lado el desarrollismo, por otro lado, estamos en un clima tenso socialmente hablando que ante una eventual falta de gradualidad en la aplicación de ciertas medidas casi necesarias para establecer una normalidad perdurable en el tiempo puede hacer que todo se vaya por la borda, sin contar los flancos exteriores, las crisis mundiales, las relaciones bilaterales que pueden pegarle un coletazo a una economía prácticamente devastada que tiene que recuperarse.

El futuro presidente de la Nación se encuentra con un campo minado tanto social como economicamente hablando y un paso en falso podría hacer que todo estalle nuevamente en pedazos… Por el bien de todos nosotros, esperemos que pise con cuidado.

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